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  • RECLAMACIÓN POR DESPIDO

    Nuestros abogados son expertos en los juicios por despido que requieren una perspicacia natural, dada la rapidez y oralidad de estos procedimientos. 

LOS JUICIOS POR DESPIDO LABORAL

 

Es muy común, a lo largo de la vida, que una persona se enfrente a un despido. Es un suceso que escapa de la voluntad y ámbito de decisión personal. No debería ser causa de estrés para los afectados por un despido, pero la realidad es muy distinta. El perjuicio económico que puede crear a la familia, es la primera valoración que efectúa el individuo afectado. También, entra a sospesar otros componentes como son el desvalor laboral o el menoscabo profesional que le ocasiona. Para otros, es un motivo de vergüenza y descrédito.

Todas estas vicisitudes deben ser interiorizadas por la persona. Sin embargo, como hemos señalado, es una circunstancia que se escapa de sus manos. Profesionales altamente cualificadas o comprometidas con su labor son despedidas cada día. Por ello, la pérdida del empleo debe relativizarse y no dejarse abrumar por un acontecimiento que tiene remedio.

En nuestra trayectoria como abogados expertos en el sector, hemos comprobado que el trabajador tras un breve lapsus temporal, vuelve a retomar su profesión y, casi siempre, con mejores condiciones y una mayor proyección laboral.

Previo al despido, los empresarios o encargados del departamento, muchas veces desarrollan una acción coordinada para que, el trabajador, decida dejar el puesto por su propia voluntad. Estas acciones inducen al afectado a pasar por experiencias traumáticas y desalentadoras. El vacío laboral, por ejemplo, es muy habitual. Esta práctica consistente en dejar al empleado de lado y sin participación activa, es muy dañina para toda persona que se precie. En otros casos, ocurre todo lo contrario, se sobrecarga al empleado con toda clase de tareas, de tal manera que no alcanza a terminarlas.

Cuando una persona es despedida hay que determinar si es procedente o improcedente. El primer caso, no da derecho a una indemnización si ha sido disciplinario, como por ejemplo por ausencias repetidas e injustificadas. La pérdida del puesto de trabajo por causas objetivas, aún siendo procedente, sí que da derecho a una indemnización, siendo bastante común cuando se produce por causas organizativas de la compañía.

El despido improcedente es el que se produce sin una causa objetiva de las contempladas en la ley. En otras palabras, es injustificado y desmotivado, obedeciendo tan solo a la voluntad arbitraria del gerente. En este caso, el trabajador puede reclamar la máxima indemnización y tiene derecho a todas las prestaciones.

Cuando la persona despedida no está conforme con la decisión del empleador, no debe firmar ningún documento salvo que escriba su “no conformidad” y feche el documento. Muchos trabajadores, sobre todo los más jóvenes, los engatusan para que firmen su propia salida, perdiendo la indemnización y la cobertura por desempleo. Nuestro consejo, es siempre leer cuidadosamente cualquier documento y, si no se entiende o es enrevesado, no firmarlo.

Si no se está conforme con la decisión empresarial, el afectado tendrá que iniciar los procedimientos legales para obtener los derechos económicos que le corresponden. El primer paso, es solicitar la conciliación previa ante el SMAC (Servicio de mediación, arbitraje y conciliación). Este un procedimiento administrativo previo a la actividad jurisdiccional de los juzgados de lo social. Normalmente, los despidos evidentemente improcedentes terminan aquí, donde se reconocen los derechos del trabajador o se negocia la indemnización. Incluso, en supuestos en los que no se quiere perjudicar a la compañía, puede intervenir el FOGASA. 

En los casos que la empresa no reconozca la improcedencia, se deberá acudir a los juzgados de lo social a solventar el pleito. La carga de la prueba recae sobre la empleador, sin embargo los trabajadores tiene que ser conscientes de que la compañía puede haber reunido pruebas en su contra, por lo que aconsejamos que también se haya provisto de pruebas suficientes para justificar sus alegaciones.

Vista la problemática, deseamos que sigan ejerciendo sus profesiones de manera continua y que la relación entre empresario y empleados sea fluida y gratificante.